He

He llorado tantos días por ti, me he sentido tantas veces morir, está tan claro en mi mente que tú eres mi fin, mi futuro y mi único motivo de existir. Te quiero, te quiero y sin ti no puedo vivir, aunque pasen los días de engaño que me hacen seguir. Tú eres toda mi vida. Tú eres todo. Tú eres mi principio y mi fin.

Just Love

Mi definición de lo que es querer a alguien, con toda el alma, en palabras de alguien que habla mejor que yo:

You may not be her first, her last, or her only. she loved before she may love again. But if she loves you now, what else matters? She's not perfect - you aren't either, and the two of you may never be perfect together but if she can make you laugh, cause you to think twice, and admit to being human and making mistakes, hold onto her and give her the most you can. She may not be thinking about you every second of the day, but she will give you a part of her that she knows you can break - her heart. So don't hurt her, don't change her, don't analyze and don't expect more than she can give. Smile when she makes you happy, let her know when she makes you mad, and miss her when she's not there.

-- Bob Marley.

Ojalá me recuerdes, y jamás dudes darme otra oportunidad. Aquí seguiré.

Recuerdo (VI)

Recuerdo el día en que fuimos a por tu tabla. Cuando subí hasta Avilés en bus y desde allí comenzamos el viaje. Recuerdo ver cómo te acercabas con el coche y parabas en el semáforo a lo lejos, recuerdo la emoción de volver a verte aunque sólo hubiesen pasado unos pocos días.

El sabor de tus labios jamás lo podré olvidar, ni de ese día cuando me senté en el coche y los rocé ligeramente, ni el de ningún otro día cuando los adoré durante horas.

De ese viaje recuerdo millones de cosas, pero lo que me ha hecho escribir hoy es el recuerdo de esa playa de Avilés que me enseñaste. En la que caminamos por un camino de madera hasta una barandilla también de madera y miramos al mar, y nos besamos y miramos al mar, y nos besamos. Recuerdo haber pensado mil veces en ese mismo momento quitarme los playeros y correr hasta el agua contigo, y que no hubiese más viaje, simplemente quererte infinito en aquel instante. Recuerdo el cielo gris y tus ojos azules. Recuerdo la felicidad absoluta.

Quizá para ti no fuera nada, pero para mi lo fue todo. Ahora todos los días grises me recuerdan a esa playa. Todos los días tristes me recuerdan a lo feliz que era y no volveré a ser.

Cada día gris de mi vida me hace luchar un poco más por ti. Hoy es un día gris.

La Bella y la Bestia

Ayer estaba corriendo por el río, como sabes que hago de vez en cuando intentando recuperar la rodilla izquierda, y mientras corría escuchaba una conferencia sobre las bases psicológicas defindas por Freud. El profesor, John Wolfe, contaba que no se puede explicar a los niños los conceptos de Ello, Yo y Superyo, ni las etapas Oral, Anal y Fálica, pero que la cultura a lo largo de los tiempos ha aprendido a enseñar sin enseñar. La herramienta principal utilizada son los cuentos populares, y uno de esos cuentos es La Bella y la Bestia.

A continuación pasa a contar el cuento, no la versión de Disney sino el original, haciendo hincapié en los signos principales. A mi no me interesa hablar aquí de Freud, me interesa contarte el cuento:

Había una vez un comerciante muy rico que tenía tres hijas. Dos de ellas eran poco agraciadas y la tercera era preciosa, por lo que la llamaron Bella. Las tres tenían numerosos pretendientes debido a la riqueza de su padre, y mientras que las dos primeras los rechazaban con desprecio Bella era amable con ellos y los rechazaba cortesmente.

Un día su padre se fue de viaje y las tres les pidieron un regalo. Mientras que las dos hermanas mayores pedían riquezas, Bella sólo pidió una rosa.

Cuando el padre volvió a puerto a la vuelta del viaje se dio cuenta de que se había olvidado de la rosa. Mientras volvía de camino a casa se adentró en una tormenta y tuvo que refugiarse en un gran castillo. Al principio el castillo parecía estar abandonado, pero todo estaba limpio y colocado, así que pasó la noche, y al despertar se encontró con el desayuno al lado de su cama y un traje nuevo. Cuando se iba a ir recordó la promesa a Bella y cortó una rosa del jardín.

En ese momento apareció La Bestia reprochándole que, después de toda su hospitalidad, se hubiera intentado llevar algo. Como castigo debía matarle. El padre suplica ver a sus hijas una última vez y La Bestia accede a cambio de que una de ellas ocupe su lugar.

El padre vuelve y después de contarle la historia a sus hijas Bella se ofrece a ocupar su lugar ya que era por la rosa que ella había pedido por la que había pasado todo.

Bella volvió al castillo esperando la muerte, pero no fue así. Bestia le dijo que debería vivir allí para siempre, pero que tendría todos los lujos e incluso un espejo mágico en el que ver a su familia, excepto abandonar el castillo.

Mes tras mes, en las cenas de cada uno de los días, Bestia le pedía un beso a Bella, y ella, cada vez, le decía que sólo le concedería la amistad. Así pasó el tiempo.

Hasta que un día Bella vio en el espejo que su padre estaba enfermo y su familia había caído en desgracia, con sus hermanas casadas por dinero e infelices. Bella pidió a Bestia ir a ver a su padre y él accedió, siempre y cuando ella volviese en siete días.

Así Bella fue, y cuidó de su padre, pero sus hermanas la engañaron para que se quedase más y más días. Cuando Bella se dio cuenta de que estaba rompiendo la promesa a Bestia volvió al castillo, para encontrar a Bestia moribundo de todo lo que la echaba de menos.

Bella besó la mano de Bestia, susurrándole que en realidad le amaba, y ese beso rompió la maldición devolviendo a Bestia a su forma de hombre.

¿Por qué te cuento esto? Yo soy la Bestia.

La vida hasta que te conocí era mi maldición, todo lo que había vivido, lo encerrado que estaba en mi mismo, sumergido en el trabajo que evitaba que pensase en lo infeliz que era.

Los meses que he pasado contigo han sido los mejores de mi vida, aunque al final la presión de mi trabajo acabase por llevarnos a un punto en el que no te trataba tan bien como merecías, no puedo hacer más que recordarte constantemente con una sonrisa de melancolía.

Te fuiste, te fuiste y a pesar de que me costó semanas te dejé marchar. Y aquí te espero, agonizante, soñando con ese día en que vuelvas y me digas que me quieres, liberándome de todo, atándome sólo a ti.

Porque ese es el futuro que quiero: nuestro futuro. Te quiero.

El fin del infierno

Hoy se acaba tu infierno. Hoy todo se vuelve real, sin la presión del estudio la decisión de no estar conmigo será real. Estarás con él y te habré perdido.

Llevo una semana sin verte, sin saber de ti, y me parece que ha pasado un mes. Te echo muchísimo de menos.

Esta tarde te mandaré un SMS para invitarte a tomar algo durante el fin de semana. Tengo esperanzas de que lo respondas y nos des otra oportunidad. Tengo tantas esperanzas que la caída será terrible.

Te echo muchísimo de menos. Quiero compartir mi vida contigo, todo esto solo no tiene sentido.

Senderismo

Recuerdo que un día me preguntaste si me gustaría ir alguna vez a hacer senderismo, trekking o espeleología y te dije que sí, que si nunca lo había hecho antes es porque no conocía a nadie interesado. Ese fue un momento importante para mi que quedó marcado con un "bien! tenemos algo más en común!".

Pero después, nunca surgió la oportunidad. Todas esas actividades se organizan en fin de semana y tú todos los fines de semana los tenías repletos de toneladas de trabajo.

Ahora cada vez que veo una oferta de senderismo, espeleología, ski, o lo que sea, me acuerdo de ti. Recuerdo todo lo que no hicimos quizá por no hablar lo suficiente entre nosotros, porque nunca te pedí que pidieses un sábado libre o que tú nunca me pediste que dejase de ir un día a aikido o al laboratorio para ir a ver los monólogos o para salir de fiesta. Aunque hubiese pasado el día siguiente medio dormido en el trabajo me hubiese gustado poder salir alguna vez juntos, y no que simplemente tú te buscases otra gente con la que no me invitabas para salir. Nunca, hasta que me llevaste a una cena con tus amigos cinco días después de dejarme, me sentí integrado en tu mundo.

No sé cuántas cosas hice mal en la relación, pero según van pasando los días surgen más y más.

Te quiero.

Autoestima

Necesito información para llevar a cabo los cambios de dentro a fuera:

Tener una buena autoestima implica ser conscientes de las virtudes y defectos propios (autoconcepto) así como de lo que los demás realmente dicen de uno (heteroconcepto) y sienten hacia uno (heteroestima), aceptando todo ello en su justa medida, sin amplificarlo ni reducirlo, sabiendo y afirmando que en cualquier caso uno es valioso y digno. Implica, por lo tanto, el respeto hacia uno mismo y consecuentemente hacia los demás. La autoestima es el requisito indispensable para las relaciones interpersonales sanas.

Está relacionada con otras variables psicológicas como son el locus de control y la expectativa de autoeficacia, de forma que un locus de control interno implica, generalmente, una alta autoestima, y viceversa; así como una alta expectativa de autoeficacia para ciertos comportamientos y situaciones suele estar asociada también a una alta autoestima, y viceversa.

Estando relacionada con el locus de control:

El Locus de Control (LC) es la percepción de una persona de lo que determina (controla) el rumbo de su vida. Es el grado en que un sujeto percibe que el origen de eventos, conductas y de su propio comportamiento es interno o externo a él.

Y las expectativas de autoeficacia (Bandura):

La autoeficacia percibida se define como los juicios que cada individuo sobre sus capacidades, en base a los cuales organizará y ejecutará sus actos de modo que le permitan alcanzar el rendimiento deseado. Por tanto, el concepto no hace referencia a los recursos de que se disponga sino a la opinión que uno tenga sobre lo que se puede hacer con ellos

Me sentía arrastrado por mi vida, por todas las responsabilidades que tenía: la carrera, el trabajo, el laboratorio, el aikido y hacer todo lo que estuviese en mi mano hacer. Necesitaba acabar la carrera y no había forma de encontrar tiempo si no dejaba de ponerme nuevos retos continuamente para no sentirme fracasado en mi vida.

No tenía espacio para maniobrar, iba en una autovía hasta arriba de coches, a toda velocidad, hacia un muro con el que me he terminado dando. Tú fuiste el muro, lo más importante que tenía, lo único que me importaba de verdad y lo único que perdí.

Ahora entiendo qué fallaba, aunque durante todo este tiempo haya estado viendo los problemas nunca llegué a saber cómo solucionarlos. Vivo de arreglar fallos y no supe arreglar el único importante.

Aún no he perdido la esperanza en nosotros.

Suerte

No puedo pensar más que en ponerme en contacto contigo de alguna forma para desearte suerte para estos días. Quiero apoyarte en tus exámenes y que sepas que estoy aquí para ti, pero no puedo llamarte, ni mandarte mensajes ni nada, porque si rompo el silencio otra vez más corro el riesgo de agobiarte por última vez y perderte para siempre.

Pensar que estás con él es una tortura. Pensar que eres feliz con él es una auténtica pesadilla. Pensar que todo lo que vivimos lo has olvidado y reemplazado en menos de un mes me hace dudar todo lo que fuímos.

Te quiero, te quiero sin medida, sin principio ni final. No sé cuánto te quiero por que te quiero todo. No sé quererte menos y cada día que pase, aunque no estés, te querré más.

Suerte Mi Niña.

Alta Fidelidad

¿Has visto Alta Fidelidad Mi Niña? Ahora me siento como el protagonista.

No lo dudes, si dudas, llámame, aquí estaré esperando una primera cita :)

Verte

Sé que no debo pero quiero verte. Sé que me desestabiliza más aún el verte y q te comportes como una simple amiga conmigo, pero quiero verte. Quiero escucharte. Quiero todo. Todo es lo que no puedo tener.

Me paso los minutos echándote de menos, consiguiendo dejar de pensar en ti sesenta veces por hora. ¿Tantas cosas hice mal? ¿Tan pocas hice bien?

Sueños

Desde hace semanas me despierto siempre en el medio del mismo sueño. Me despierto soñando que despiertas acurrucada en los brazos de otro, le sonríes y le dices que le quieres.

Todos los días amanezco de madrugada con el mismo sueño que no me deja volver a dormir. Es una pesadilla, una tortura sutil que me hace querer morir cada mañana.

Te echo tantísimo de menos. Tu sonrisa, tu calor, tus besos.

Recuerdo (V)

Recuerdo el día que nos empezamos a conocer, aquel día en el que hablamos durante horas en el Indio, el día en el que la cerveza se fosilizó en la botella mientras me contabas tu vida. Me encantaba escucharte, escucharte sin poder mantener la mirada en tus ojos azules. Era increíble, increíble. Fue la noche más rara y la mejor que recuerdo en mucho tiempo. La noche en la que creamos un lazo. La noche en la que me asusté de nuevo porque me podía enamorar de ti.

Fue ese el día en el que, al llamarme para ver en qué bar estábamos, tu teléfono se grabó en mi móvil. Ese teléfono que quemaba y me decía que te llamara.

Recuerdo el día que te llamé, y después de una conversación sin mucho sentido quedamos para que me dejases unos apuntes, pero sin los apuntes, y tomamos una cocacola, y nos reímos, y mi mundo no volvió a ser el mismo nunca más.

Coincidencias (IV)

Veo el programa de Password en Cuatro porque debe ser de lo poco que no me recuerda a ti, y hoy, sin venir a cuento, ha salido como palabra "Nikita". Creo que el mundo está de cachondeo.

Coincidencias (III)

Air New Zealand ofrecerá camas en clase turista. ¿Pero qué le pasa al mundo? Es el país perfecto para nosotros. ¿Por qué has tenido que dejarme?

Coincidencias (II)

Por mi mismo no puedo dejar de pensar en ti. A cada momento me vienen recuerdos y más recuerdos, y me invade un sentimiento atroz de pérdida. Te echo de menos tanto que parece que alguien me está arrancando las tripas.

Pero además de esto parece que el mundo se empeña en ser un gracioso: ya desde hace unas semanas un compañero de trabajo en la misma planta lleva una sudadera de los All Blacks y hoy ha sido noticia mundial que una escuela de Nueva Zelanda tiene todos sus sistemas de código abierto, un lugar en el que me encantaría estar.

Todo eres tú. Todo. Yo no quiero nada sin ti.

Llorar

No puedo dejar de llorar. Todo esto es una gran mierda. ¿Dónde estás?

Recuerdo (IV)

Te recuerdo cada vez que cocino. Es absurdo, pero cada vez que acabo de hacer una comida y apago el fuego de la vitrocerámica te recuerdo diciendo "Diego, hay que aprovechar el calor residual". Se me pone una sonrisa estúpida en la cara y acto seguido me deprimo profundamente. Supongo que es por eso por lo que últimamente casi no como aunque tenga hambre.

Creo que cociné para ti todas las pocas cosas que se me dan bien, o que por lo menos a mi me gusta como me quedan. Aunque fuesen tonterías como el pollo al curri, los sándwiches de pollo con queso y tomate, las pizzas-montaña al horno o los tortellini con jamón. Hice para ti lo que nunca hice para nadie, y lo habría seguido haciendo para siempre. Mejorando cada día por ver tu carita feliz cuando comías.

Nunca tuvimos tiempo

Nos pasábamos el día trabajando, cuando no era el uno era el otro. Durante la semana nos veíamos después de las diez de la noche durante un rato. Si te quedabas en mi casa a dormir no te sentías cómoda y si me quedaba en tu casa, al no tener carnet, te obligaba a traerme por la mañana. La semana se pasaba volando, viéndonos poco, siempre después de las presiones del día de trabajo, llenos de estrés y demasiado sensibles. Las discusiones estúpidas eran frecuentes.

Los fines de semana para ti eran maratonianos, trabajando el viernes por la tarde, por la noche, el sábado por la mañana y el sábado por la noche. El tiempo que estabas consciente estabas cansadísima. Yo intentaba cuidarte, dejarte dormir y hacer que te relajases. Pero no lo conseguía. No lo conseguía. Hacerte el desayuno y llevártelo a la cama, la comida y cuidarte no llegaba. Nada llegaba.

Ahora las cosas son más simples: tú ya no trabajas por la mañana durante la semana, sólo por las tardes. Y no trabajas la noche de los viernes. Tienes tiempo para que, aunque tengas que estudiar, tu vida sea más relajada. Esa es la vida que vives junto a él. La vida fácil. Por eso todo parecerá mejor. Es lo que pienso constantemente. Es lo que más me duele: él tendrá el camino fácil.

Estoy luchando por todo. Por acabar, por crecer, por ser mejor. Sé que soy mejor que él. Sé que puedo ser mejor de lo que soy ahora: Me sacaré el carnet y me compraré un coche de mierda que me permita ir y volver por mi cuenta, dejándote dormir cuando lo necesites, pudiéndote ir a buscar al trabajo por la noche, y turnándonos en los viajes. Limitaré el trabajo en el laboratorio a lo mínimo indispensable para que podamos pasar más tiempo por las tardes juntos y te diré más a menudo que el aikido es una afición, que el día que quieras puedo no ir para poder hacer cosas juntos.

No hago esto por ti Carmen, lo hago por mi, porque es lo que quiero en mi vida para ser feliz. Porque tú eres lo que quiero en mi vida para ser feliz. Porque podría vivir sin ti, pero no quiero vivir sin ti.

Porque, simplemente, Te Quiero.

Lo he hecho

Te he llevado la napolitana y te he dicho lo que pienso. Me da igual con quién estés, el tiempo que necesites, yo aquí seguiré. Te Quiero como quería Westley en "La princesa prometida", de forma incondicional y hasta la muerte. Por eso te hice ver esa película conmigo. Si debo convertirme en el mejor con la espada, vencer a gigantes, volverme inmune al veneno y derrocar gobiernos para recuperarte lo haré.

Nunca nada ni nadie me hará creer que no puedo hacer algo. Ya no.

Napolitana

Sé que estás trabajando a dos manzanas de aquí. Sé que podría acercarme en un segundo y darte una napolitana de chocolate como hacía a veces cuando estábamos juntos. Sé que podría hacerlo.

Si no lo hago porque has pedido espacio. Un espacio que me está matando cada segundo.

Alejarte

Necesitas alejarte de mi. Lo entiendo. Pero, ¿Por qué has tenido que irte con otro? No lo entiendo. Estoy desbordado. Y aún así te sigo queriendo.

Eres lo bastante fuerte para alejarte tú sola y centrarte en tu vida. ¿Para qué necesitas los brazos de otro? Otro completamente opuesto a mi. Alguien con autoestima artificial que estoy seguro podría derrumbar en menos de diez frases. Tan seguro estoy de mi mismo para algunas cosas.

A mi también me duele estar solo y no por ello correré a los brazos de cualquiera, de la primera que me de la más mínima muestra de cariño. Estaré solo. Ya no me tengo miedo.

Y aún así Te Quiero. Vuelve. Te esperaré mientras continúo arreglando mi vida, mi forma de ser, mi carácter.

Coincidencias

No sé que estúpido giro del planeta ha provocado que la Conferencia Internacional de Linux más importante del 2010 tenga lugar en Nueva Zelanda.

Todo el mundo me recuerda a ti y no porque lo busque, parece que el mundo quiere que te recuerde constantemente, y yo no hago más que preguntarme "dónde estarás?" y "para qué has hecho todo esto?".

Mis cambios están en camino, tanto de actitud como de carácter, por qué no me has querido lo suficiente para mantenerte a mi lado mientras lo consigo? No lo sé. No lo sé.

Recuerdo (III)

Recuerdo cuando empecé a vivir en este piso. Cuando no tenía muebles salvo dos tristes camas. Recuerdo cuando veíamos la tele tumbados sobre un colchón tirado en el suelo y nos quedábamos dormidos hasta bien entrada la madrugada.

Recuerdo nuestros besos, tu carita dormida, la pena que me daba despertarte para que nos fueramos a la cama y lo dulce que eras caminando medio dormida por el pasillo, con esa media sonrisa de niña pequeña diciendo "cama, cama" en bajito, hasta que te metías en la cama, sonreías completamente sin abrir los ojos y te quedabas dormida. Lo habría repetido cada día del resto de nuestra vida.

Te Quiero

Simplemente Te Quiero.

Aquí seguiré, queriéndote, en la sombra. Si algún día quieres darnos otra oportunidad no dudes, llámame. No lo dudes por favor. Llámame y tengamos una y mil citas.

Aquí seguiré. Queriéndote.

Te quiero.

No estabas

Simplemente no estabas. Por la razón que fuera no estabas.

Intento pensar cómo describir lo que siento cuando me paso el día esperando un momento que no llega. No es decepción, no es dolor. Es más bien derrota. Una derrota contra la que no puedo luchar, contra la que no tengo nada que hacer. Decisiones que escapan a mis manos.

Estoy cansado. Quería verte. Ni siquiera necesitaba palabras.

Sólo una sonrisa.

Vacío

Me siento vacío, viviendo en piloto automático llevado por lo que debo estar haciendo en cada momento. Desde que te fuiste los días no son divertidos porque no los paso esperando el momento de besarte y verte reír, de esas cañas con limón en las que nos comportábamos de forma extremadamente "parejil" (y me encantaba).

Me gustaba tenerte en mis sueños, poder pensar en un futuro contigo, me gustaba esa esperanza. No sé por qué te has ido (sí lo sé), y no entiendo por qué no quieres seguir intentándolo. No puedo rendirme. Jamás.

Quiero Nueva Zelanda. Quiero esos tres críos. Quiero una vida contigo.

Noches

Las noches sin ti son eternas y llevan a días eternos. Echo de menos el que me despertases cuando llegabas de trabajar de madrugada, ver tu carita a veces sonriente a veces cansada entrar por la puerta, cambiarte rápido y acurrucarte en la cama, conmigo. Y sentir que te relajabas, que se acababa la semana, que sólo quedaba el domingo. Un domingo que pasábamos juntos, sin pensar en nada más que nosotros, sin mundo fuera, sin prisas, sin nada más que besos, napolitanas de chocolate y granizado de limón.

Sueño con el sonido del teléfono móvil, con tu llamada diciéndome que ya estás llegando, cada noche. Cada noche sueño contigo.

Minutos

Hace nueve minutos y cincuenta segundos que empezaste a trabajar. Hace diez minutos que podría ir a verte. Sólo tendría que vestirme, salir de casa, caminar y allí estarías tú. Allí estarían tus sonrisas y tus palabras, mi tranquilidad, mi incertidumbre y toda mi esperanza.

Cada día que sé dónde encontrarte pienso lo mismo, a cada momento, durante cada minuto. Mi cabeza me dice que te deje tu espacio, que si esto es pasajero, necesario, volveremos a estar juntos, sólo debo tener paciencia. Mi corazón prácticamente me ata los cordones de los zapatos y me empuja fuera de casa.

Seguiré aquí, pensando en ti, recordándote, deseando que estés bien. Echándote de menos.

Neutro

Esta mañana fui al gimnasio con la cabeza llena de motivos contradictorios: quería ir para fortalecer la rodilla, para verte y no quería verte.

No es exactamente así, no es que no quisiera verte, tenía un miedo terrible a que durante una conversación estúpida mientras estábamos en el gimnasio me dieses cualquier señal de que habías seguido con tu vida. No ya sólo seguir con tu vida, sino hacer algo que conmigo sentías que no podías hacer, algo que me dejase pensando durante horas de cuántas cosas no me di cuenta mientras estábamos juntos.

Sé y siempre he sabido que si en algún momento me hubieses pedido que no fuese un día a aikido por hacer algo juntos, lo hubiese hecho, sin más. Sé que habría pedido días de vacaciones en el trabajo por pasarlos contigo y habría dejado de ir al laboratorio por las tardes. Yo lo tengo claro, pero supongo que nunca te lo hice entender a ti y por eso pensabas que debía salir de mi. Tú también podías pedir que cambiase cosas de mi vida niña, mi vida era vida porque estabas tú. Sin ti sólo era, y es, trabajo, deber.

Ahora nuestra relación es neutra, cordial. Me gusta poder seguir hablando contigo a pesar de que detrás de cada punto y coma pienso: "te está olvidando, sólo te quiere como amigo". Siento una mezcla entre tranquilidad y depresión cada vez que pasa esto, como si una parte de mi dijese que todavía queda esperanza y el tiempo hará que volvamos a estar juntos, y otra parte me recuerde la relación cordial que tienes con tus exnovios y que yo no seré más que un punto y seguido en tu vida.

Se me hace imposible imaginarme sin ti. Se me hace imposible no pensar en noches estrelladas abrazado a ti en una playa de Nueva Zelanda.

Dumbo

Mi historia en el fondo es como la de Dumbo. Me siento de la misma forma que debía sentirse él. Jamás he creído que yo pueda conseguir ciertas cosas y él jamás pensó que pudiese volar. Durante su vida se encontró con personas que intentaron ayudarle pero sólo algunos consiguieron hacerse paso en su cabezonería y pesimismo. Uno de los pocos que lo consiguió le dio una pluma, y le enseñó a creer que agarrado a ella podría volar.

Yo he conocido a mucha gente y creo que mucha ha intentado ayudarme mientras yo no me dejaba ayudar. De toda esa gente tú, y sólo tú conseguiste pasar todas las barreras y meterte bien dentro. Sólo tú has llegado a la distancia en la que soy totalmente vulnerable. Con tu empuje volví a salir de mi cueva, al menos tímidamente hasta la puerta, y poco a poco hasta me creí capaz de volar. Agarrado a ti.

Eras la pluma que me hacía pensar que podía volar, con la que conseguí empezar a hacerlo. Poco a poco dejé de necesitar que me lo dijeras y empezaba a creérmelo. Poco a poco estaba arreglando todos los problemas.

Nunca pensé que durante una de las épocas más bajas de mi vida, con el trabajo, el otro trabajo y las mil responsabilidades adquiridas que no eran responsabilidades obligatorias pero yo las creía así, decidieras quitarme la pluma y darme el empujón definitivo para que o vuele o me estrelle contra el suelo. Pero así lo has hecho y ya no hay vuelta atrás. O tú piensas que no hay vuelta atrás y yo espero que te acerques un día y me digas que me vas a acompañar en este puto infierno o esperarme a la salida.

Ahora no me queda más que evitar la caída y volar, y una vez que me mantenga por mi mismo volver a buscarte y, por muy cursi que suene, surcar los cielos de este puto mundo juntos.

Porque sin ti ningún éxito será victoria.

Syndicate content