Minutos

Hace nueve minutos y cincuenta segundos que empezaste a trabajar. Hace diez minutos que podría ir a verte. Sólo tendría que vestirme, salir de casa, caminar y allí estarías tú. Allí estarían tus sonrisas y tus palabras, mi tranquilidad, mi incertidumbre y toda mi esperanza.

Cada día que sé dónde encontrarte pienso lo mismo, a cada momento, durante cada minuto. Mi cabeza me dice que te deje tu espacio, que si esto es pasajero, necesario, volveremos a estar juntos, sólo debo tener paciencia. Mi corazón prácticamente me ata los cordones de los zapatos y me empuja fuera de casa.

Seguiré aquí, pensando en ti, recordándote, deseando que estés bien. Echándote de menos.