Recuerdo cuando empecé a vivir en este piso. Cuando no tenía muebles salvo dos tristes camas. Recuerdo cuando veíamos la tele tumbados sobre un colchón tirado en el suelo y nos quedábamos dormidos hasta bien entrada la madrugada.
Recuerdo nuestros besos, tu carita dormida, la pena que me daba despertarte para que nos fueramos a la cama y lo dulce que eras caminando medio dormida por el pasillo, con esa media sonrisa de niña pequeña diciendo "cama, cama" en bajito, hasta que te metías en la cama, sonreías completamente sin abrir los ojos y te quedabas dormida. Lo habría repetido cada día del resto de nuestra vida.