Recuerdo (IV)

Te recuerdo cada vez que cocino. Es absurdo, pero cada vez que acabo de hacer una comida y apago el fuego de la vitrocerámica te recuerdo diciendo "Diego, hay que aprovechar el calor residual". Se me pone una sonrisa estúpida en la cara y acto seguido me deprimo profundamente. Supongo que es por eso por lo que últimamente casi no como aunque tenga hambre.

Creo que cociné para ti todas las pocas cosas que se me dan bien, o que por lo menos a mi me gusta como me quedan. Aunque fuesen tonterías como el pollo al curri, los sándwiches de pollo con queso y tomate, las pizzas-montaña al horno o los tortellini con jamón. Hice para ti lo que nunca hice para nadie, y lo habría seguido haciendo para siempre. Mejorando cada día por ver tu carita feliz cuando comías.