No puedo pensar más que en ponerme en contacto contigo de alguna forma para desearte suerte para estos días. Quiero apoyarte en tus exámenes y que sepas que estoy aquí para ti, pero no puedo llamarte, ni mandarte mensajes ni nada, porque si rompo el silencio otra vez más corro el riesgo de agobiarte por última vez y perderte para siempre.
Pensar que estás con él es una tortura. Pensar que eres feliz con él es una auténtica pesadilla. Pensar que todo lo que vivimos lo has olvidado y reemplazado en menos de un mes me hace dudar todo lo que fuímos.
Te quiero, te quiero sin medida, sin principio ni final. No sé cuánto te quiero por que te quiero todo. No sé quererte menos y cada día que pase, aunque no estés, te querré más.
Suerte Mi Niña.