Senderismo

Recuerdo que un día me preguntaste si me gustaría ir alguna vez a hacer senderismo, trekking o espeleología y te dije que sí, que si nunca lo había hecho antes es porque no conocía a nadie interesado. Ese fue un momento importante para mi que quedó marcado con un "bien! tenemos algo más en común!".

Pero después, nunca surgió la oportunidad. Todas esas actividades se organizan en fin de semana y tú todos los fines de semana los tenías repletos de toneladas de trabajo.

Ahora cada vez que veo una oferta de senderismo, espeleología, ski, o lo que sea, me acuerdo de ti. Recuerdo todo lo que no hicimos quizá por no hablar lo suficiente entre nosotros, porque nunca te pedí que pidieses un sábado libre o que tú nunca me pediste que dejase de ir un día a aikido o al laboratorio para ir a ver los monólogos o para salir de fiesta. Aunque hubiese pasado el día siguiente medio dormido en el trabajo me hubiese gustado poder salir alguna vez juntos, y no que simplemente tú te buscases otra gente con la que no me invitabas para salir. Nunca, hasta que me llevaste a una cena con tus amigos cinco días después de dejarme, me sentí integrado en tu mundo.

No sé cuántas cosas hice mal en la relación, pero según van pasando los días surgen más y más.

Te quiero.