BuscarLo más leído |
De amistad y alcoholMi vida es una letra de canción sin música. Son las doce de la noche y aun me dura la resaca de la noche anterior. Estas son mis circunstancias.
En el momento de ponerme delante de esta hoja en blanco quería decir el millón de cosas que me pasaban por la cabeza, muchas de las cuales resonaban esta madrugada mientras caminaba solo a casa. Parecían mucho mejor ayer, bañadas por alcohol, que esta mañana a la luz de la resaca. Ahora no sé que decir, ni cómo, ni siquiera sé si debería decir, escribir, algo o simplemente dejar que se evaporase de mi cabeza. Ayer fue una de esas noches de amistad, una de aquellas en las que hablaba en "Otro día más" pero sin el vacío de no tenerte recién estrenado, tu herida ya solo sangra de manera discreta, un goteo constante que forma parte de mi vida. Recordando mejores momentos y haciendo momentos mejores creo que ayer recuperé una amistad que había dejado irse a la mierda, de las pocas personas que me entienden y de las pocas personas a las que entiendo. Empezó como empiezan todas las noches: "a las dos estaremos en casa" y acabó como acaban algunas noches: intentando caminar recto a la luz del Sol, rezando por no cruzarte con nadie conocido, mientras la único que te mantiene despierto es el dolor de pies, la tormenta de pensamientos deprimentes y la dignidad que no se perdió en el fondo de un vaso o una pista de baile. Alguna de las cosas que recordé ayer fue una frase mía que mi amigo hizo suya hace tiempo y yo olvidé: "He conocido al amor de mi vida demasiado pronto". Ahora que ya está escrita, no la volveré a olvidar. Y es que todo en esta vida es estar enamorado de alguien, enamorado y correspondido, o enamorado y jodido. No hay más, somos lo que somos, y hasta que no lo reconozcamos no seremos felices.
--
|